Hablar de ergonomía no es otra cosa que hablar de higiene postural. Esto significa, que al igual que necesitamos tener una higiene corporal adecuada, para no contraer múltiples enfermedades, también necesitamos de esa correcta actitud postural en todas nuestras actividades diarias, para prevenir diversas patologías, sobre todo aquellas que tienen que ver con la columna vertebral.
Y es que, en todo momento estamos adoptando posturas, ya sea tumbados, sentados, en bipedestación estática, andando, etc. Y cada una de estas actividades pueden ser realizadas de una manera determinada, que haga que nuestro aparato locomotor sufra lo menos posible.
Centrando el tema, y de forma algo general, a nadie nos es ajeno que el estilo de vida actual, frenético y basado en la tecnología, está haciendo que, sin darnos cuenta, nuestros hábitos de trabajo y tiempo libre vayan cambiando. Y sin quererlo, esto tiene una repercusión sobre dicho aparato locomotor, y más concretamente sobre la columna vertebral, la gran damnificada de cualquier problema en otras partes del cuerpo, ya sea por exceso o por defecto.

Y es que muchas de nuestras “actividades”, y lo pongo entrecomillado, ya que actividad implica movimiento, tienen lugar en posición sentada o tumbada, como los trabajos de oficina delante de ordenadores durante gran cantidad de horas, a lo que añadimos el tiempo que invertimos viendo la televisión. En definitiva, somos víctimas del sedentarismo, y no se tiene tiempo para dedicar a la actividad física.
Nuestro aparato locomotor está diseñado para el movimiento, y la ausencia de éste, le perjudica seriamente. La musculatura, huesos y articulaciones, responden positivamente a la carga, retrasando o evitando la aparición temprana de artrosis y osteoporosis, por ejemplo. Sin esta carga, se atrofian dichas estructuras. Por lo tanto, el ejercicio es necesario para el organismo en general.
Si combinamos una actividad física adecuada con una correcta higiene postural, conseguiremos evitar muchos problemas de los que adolecemos en la actualidad. Esta educación postural deberíamos tenerla desde que somos muy pequeños, porque cuanto antes lo integremos como un patrón habitual, antes estaremos haciendo algo por nuestra salud.
De manera muy general, podemos decir que la columna vertebral se ve comprometida:
- Cuando mantenemos una misma posición durante mucho tiempo
- Cuando adoptamos posturas que aumentan sus curvas fisiológicas
- Con grandes esfuerzos o con pequeños muy repetidos
- Con posturas forzadas o movimientos bruscos
Consejos
Partiendo de esta base, en el cuadro, se dan unos consejos muy generales, que deben ser adaptados a cada persona, a cada actividad y a cada situación. Y aunque, cambiar unos hábitos erróneos adquiridos a lo largo de la vida, es complicado, si vamos introduciendo poco a poco algunos de estos consejos, conseguiremos interiorizarlos, y que nuestro cuerpo lo integre como un patrón normal, y ya sin darnos cuenta, no tendremos que pensar en cómo debemos estar colocados, porque lo hemos asimilado correctamente. Estas pequeñas cosas, son las que nos harán estar mejor en un futuro. Ganamos en calidad de vida.
Sedestación
Mobiliario adaptado al trabajador/alumno. Pies apoyados en el suelo, flexión de rodillas y caderas 90º. Espalda bien apoyada en el respaldo. Y la altura de la mesa ha de permitir que se apoyen los antebrazos (sujeto a tipo de trabajo).
Bipedestación
Mejor un pie delante del otro y alternarlos cada cierto tiempo. Al caminar evitar tacones altos (+5 cms.) y posición erecta, pero no forzada.
Recoger y transportar pesos
Para recoger, flexionar las piernas y no la columna. Para levantarlos y transportarlos, siempre pegados al cuerpo. Si es un objeto por encima de la cabeza, utilizar un taburete o escalera.
Dormir
Las mejores posturas son aquellas que permiten que la columna esté apoyada y mantenga su curvatura. La mejor de todas es la postura fetal: Decúbito lateral, con piernas y cadera flexionadas y con el cuello y cabeza alineados con la columna, para lo cual se necesita una buena almohada. Si es en decúbito supino, rodillas flexionadas y una almohada debajo de estas.
De manera general, el colchón y el somier han de ser firmes y rectos, pero sin excedernos, para que lar curvas de la columna puedan adaptarse.
Sergio Gómez Merino
Fuente imagenes: Wikipedia
Fuente: http://fitnessyterapias.es/
Este artículo fue mencionado sin realizarle modificaciones, indicando su fuente original.
Esta publicación está hecha con fines académicos y de difusión del tema.
Esperamos no ocasionar incomodidades por mencionar esta publicación en nuestro blog.
De ser necesario retiraremos la publicación.

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