Celia Sánchez – Ramos Roda, doctora en Medicina Preventiva y Salud Pública
La luz en exceso no sólo provoca deslumbramiento y en consecuencia ceguera luminosa transitoria, como bien explica Saramago en su Ensayo sobre la ceguera, sino que la excesiva inmersión en luz puede producir daños, en ocasiones irreversibles, en distintas partes del ojo por lo que debe evitarse, según los estudios científicos actuales en salud visual.

El problema concreto que expongo en el presente artículo es la fototoxicidad visual; se trata, en mi opinión, de un asunto de salud pública de primer orden y de trascendencia global. Si se pone en primera persona, todos los que están leyendo este texto disfrutan de la suficiente visión para resolver caracteres tan pequeños como los que aquí se exponen y entienden perfectamente el importante déficit que, en sus vidas, supondría la pérdida visual.

La luz en exceso no sólo provoca deslumbramiento y en consecuencia ceguera luminosa transitoria, como bien explica Saramago en su Ensayo sobre la ceguera, sino que la excesiva inmersión en luz puede producir daños, en ocasiones irreversibles, en distintas partes del ojo por lo que debe evitarse, según los estudios científicos actuales en salud visual.

Medicina Preventiva en Ciencias de la Visión

En este aspecto, la función de la Medicina Preventiva en Ciencias de la Visión consiste en procurar que el sistema visual no resulte dañado por el exceso y tipo de exposición a luz y, en consecuencia, evitar patologías que tendrían que ser tratadas. Conviene, por tanto, hacer caso a un lema popular e inteligente: “más vale prevenir que curar”.

En el último siglo se ha añadido a la luz natural la eficiencia de la luz ambiental artificial; se dispone de ella en cualquier momento y en la cantidad deseada (6.000 horas/año) y la protección al daño que pueda producir a los ojos no contempla renunciar a la iluminación artificial; se trata, más bien, de controlar la intensidad, la cantidad y la composición de la luz.

Finalmente, se ha incorporado al extremado entorno luminoso, el uso cotidiano de dispositivos móviles emisores de luz.

Como todos sabemos, cada vez se utilizan más horas, por más personas y cada vez éstas son más jóvenes. No se trata de renunciar al uso racional, tan necesario y útil, de las nuevas tecnologías, sino que la prevención propone eliminar “en su justa medid” la emisión de las radiaciones que se han demostrado nocivas.

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Fuente: http://www.seguridad-laboral.es/

Esta publicación fue mencionada sin realizarle modificaciones, indicando su fuente. Está hecha con fines académicos y de difusión del tema. Esperamos no ocasionar incomodidades por mencionar esta publicación en nuestro blog. De ser necesario será retirada.

 

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